Pensar la vivienda desde el territorio · Foro SOSTRE CTAA 2025

Hablar de vivienda implica hablar también de territorio. Las decisiones sobre dónde, cómo y cuánto construimos afectan a la forma de nuestras ciudades, a la transformación del paisaje y, especialmente en el litoral mediterráneo, al equilibrio entre actividad residencial, turismo y calidad del entorno.

Con estas cuestiones como telón de fondo, el 14 de noviembre de 2025 Benissa acogió una nueva jornada de SOSTRE: Foro de la Vivienda, impulsado por el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) y Cuatrecasas dentro de la programación del Festival TAC! de Arquitectura Contemporánea.

El foro se planteó como un espacio abierto de reflexión sobre uno de los grandes retos contemporáneos: la vivienda. A lo largo de distintas jornadas celebradas en Alicante, Dénia, Benissa y Alcoy, arquitectos, juristas, técnicos, promotores, representantes institucionales y profesionales de diferentes disciplinas compartieron experiencias y puntos de vista sobre acceso a la vivienda, modelos urbanos, rehabilitación, industrialización y transformación del territorio.

La jornada de Benissa tuvo lugar en Cases del Batlle y dedicó una de sus mesas a un asunto especialmente ligado a la realidad de la costa alicantina: «La vivienda turística en la zona costera. Visión de diferentes intervenciones municipales en el territorio». Pepe Giner participó como ponente junto a los arquitectos Javier Muñoz Godino y Alejandro Infantes Pérez, de Estudio Veintidós; Ramón Riera; y los biólogos Jaime Xavier Soler y Juan Ors. La mesa estuvo moderada por Josefa del Valle, arquitecta y vocal de la Marina Alta del CTAA.

El encuentro permitió abordar la vivienda en la zona costera desde una mirada necesariamente amplia. Más allá de la propia tipología residencial, el debate se extendió a la forma en que distintas decisiones urbanísticas y municipales inciden sobre el paisaje, las infraestructuras, los núcleos urbanos y la identidad de los municipios costeros.

En un territorio como la Marina Alta, donde la presión turística convive con un paisaje de enorme valor y con una demanda residencial muy intensa, pensar la vivienda exige considerar simultáneamente cuestiones económicas, sociales, ambientales y urbanísticas. La arquitectura forma parte de esa conversación, pero no puede entenderse de manera aislada.

La participación en el Foro SOSTRE permitió compartir una reflexión nacida también de la práctica cotidiana del estudio: cada proyecto residencial supone una intervención sobre un lugar concreto y, por tanto, una responsabilidad respecto al territorio que lo acoge. La orientación, la topografía, la vegetación, las preexistencias y la escala de la intervención son decisiones arquitectónicas, pero también forman parte de una determinada manera de transformar el paisaje.

El interés de encuentros como SOSTRE reside precisamente en confrontar miradas diferentes. Arquitectura, urbanismo, biología, administración y ciudadanía aportan perspectivas complementarias ante un problema que no admite respuestas únicas.

Pensar la vivienda desde el territorio significa ampliar la escala de la reflexión. Significa entender que una casa nunca termina en los límites de su parcela y que las decisiones que adoptamos hoy participan, poco a poco, en la construcción del paisaje que habitaremos mañana.